LA ORGANIZACIÓN EN LOS BARRIOS
Después del segundo “cordobazo” y el cercano “rosariazo”,
la lucha y organización gremial se extendió en los barrios trabajadores de la
ciudad. La huelga municipal de 1972 terminó en un levantamiento de los barrios
del oeste, el denominado “manzanazo”, que contó con la solidaridad de todo el
movimiento sindical.
Largos años de proscripción y persecución hicieron que
la resistencia se refugiara en los sectores más humildes, escondidos, anónimos.
Los viejos peronistas de la resistencia transmitían su experiencia a los más
jóvenes que ya no se bancaban tanta dictadura. En cada rincón de la ciudad se
formaban grupos del Peronismo de Base, del MJP. Muchachos relacionados con los
sindicatos, con los grupos tercermundistas, con el primer grupo armado: las
FAP.
Las vecinales estaban llenas de hombres y mujeres que
participaban, defendían sus derechos. Así fueron confluyendo con las demás luchas
formando frentes, sumándose a los sindicatos y los estudiantes para enfrentar
al gobierno militar por reivindicaciones salariales y la lucha contra la
carestía de la vida. Los estudiantes secundarios sumaron su lucha masiva por el
medio boleto estudiantil.